Son formaciones que aparecen desde el nacimiento (congénitos) o durante la vida del individuo (adquiridos). Se observan como “manchas” de diverso color y variada ubicación.
Existen varios tipos de lunares. Algunos tienen determinado riesgo de transformación en canceres de piel y otros carecen de esa posibilidad. La observación por parte del dermatólogo es fundamental para otorgar a una determinada lesión la jerarquía de potencial malignidad.
Virtualmente toda mancha, verruga o lunar, según el lenguaje utilizado por los pacientes, debiera ser objeto de examen para discriminar su naturaleza.
La ubicación de los lunares es extensa. Pueden estar o aparecer en cualquier lugar de la piel, cuero cabelludo, mucosas: boca, conjuntiva, genitales o debajo de uñas. En cada localización adquieren un aspecto distintivo.
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Existen varios mitos sobre lunares:
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Los lunares de nacimiento no pueden malignizar.
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Los lunares con pelos no malignizan.
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Sacar un lunar (extirpar) puede “despertar” a la lesión y que se malignice.
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Si un lunar se lastima puede hacerse malo.
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Ninguna de estas aseveraciones es verdadera.
El riesgo que tiene un paciente determinado de padecer cáncer de piel es evaluado por los dermatólogos de acuerdo a los siguientes parámetros: |
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Tipo de piel del paciente, con más riego para personas de piel, ojos y cabello claro.
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Tener muchos lunares.
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Antecedentes personales de cáncer de piel.
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Antecedentes de cáncer de piel en la familia.
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Antecedentes de exposición solar y quemaduras solares.
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Padecer enfermedades o estar en tratamiento con medicamentos que depriman la inmunidad.
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Además de tener en cuenta cada uno de los datos precedentes, los dermatólogos se valen de la “regla del A, B, C, D” para asignarle riesgo a cualquier lesión con color en la piel de los pacientes, según el siguiente esquema: |
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De tal modo, que una lesión pigmentada asimétrica, de bordes irregulares, color heterogéneo y con diámetros que superen los 0,6 cm. tiene mayor riesgo de constituirse o ser maligna. Específicamente el cáncer que se intenta prevenir o detectar mediante esta regla es el melanoma (ver Cáncer de piel).
Anualmente a la mayoría de los pacientes se les recomienda someterse al control de sus lunares. Sin embargo, pacientes con muchos lunares o con otros factores de riesgo pueden requerir de controles mas frecuentes.
Cualquier lesión de reciente aparición y que persista debe ser observada por el dermatólogo para recibir la orientación sobre su carácter y eventual tratamiento.
Es posible que la evaluación de lunares otorgue a alguna lesión de carácter dudoso en cuanto a su benignidad. En esa circunstancia es preciso la realización de una toma a biopsia; sabiendo que estos procedimientos de piel son rutinarios y ocasionan mínima molestia.
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