Envejecimiento cutáneo prematuro (manchas y arrugas), aumento del número de lunares, cáncer de piel y variadas alteraciones oculares son las consecuencias mas reconocidas, producto de la radiación UV a largo plazo.
Es evidente que existen factores propios del individuo (genéticos) que dan tendencia a padecerlos. Son las pieles sensibles al sol y coinciden con personas de piel clara que se enrojece fácilmente y que no broncean o lo hace mal.
Hay condiciones ambientales que implican un incremento en la radiación. En las horas cercanas al mediodía (11 a 16 hs) se registra la radiación solar más intensa, pero la altura (montaña) y la reflexión en arena, nieve o agua multiplican la cantidad de rayos UV.
Si bien en días nublados la radiación solar es algo menor, algunas personas no toman en cuenta los parámetros de horarios peligrosos y cantidad de tiempo de exposición sufriendo quemaduras serias. Los días nublados al ser más frescos hacen que nuestra sensación sea confusa, sin embargo la intensidad de radiación UV es independiente de la temperatura ambiente.
Por ejemplo, en la Antártida la radiación UV es de altísima intensidad, sin embargo tales radiaciones ocurren habitualmente con temperaturas bajo cero.
Ciertos medicamentos modifican propiedades cutáneas y pueden sensibilizarnos al sol. De tal modo nuestra piel se quema mucho más rápidamente y con intensidades de radiación UV menores.
Pero el sol no es la única fuente de rayos UV. Las difundidas camas solares y lámpara UV son fuentes artificiales de estos rayos. Al respecto es habitual la pregunta sobre si son más o menos perjudiciales que el sol. Para una respuesta sencilla: son equiparables. Sin embargo, muchas personas hacen uso de estas fuentes artificiales para mantener el bronceado durante el resto del año, pasado ya el verano. Adicionan, de tal modo, dosis UV que se irán acumulando indefectiblemente.
Recomendaciones prácticas para una protección solar efectiva:
¿Cuándo usar los protectores solares?
Aplicar el protector 30 minutos antes de la exposición.
Reaplicar el protector cada 2 horas o luego del baño o transpiración intensa.
Cuando la permanencia bajo el sol es prolongada, además de la aplicación de protector, deben usarse ropas, sombreros y lentes de sol.
¿Cómo usar los protectores solares?
Verificar la fecha de caducidad del producto.
Es conveniente agitar el recipiente del protector solar antes de su aplicación.
Elegir FPS (factor de protección solar) de valores 15 o superiores con cobertura para radiaciones UVB y UVA.
Usar protección solar labial (barras o sticks)
En una aplicación correcta para un adulto se deben consumir aproximadamente 25g del producto (equivalente a la palma de la mano llena).
La aplicación debe tener un grosor homogéneo evitando, para ello, una excesiva frotación.
No olvidar aplicar protector en nariz, pabellones auriculares, hombros, empeines, áreas calvas de cuero cabelludo, cara posterior de rodillas y piernas.
Aplicar con cuidado cerca de ojos, algunos componentes de las cremas protectoras solares pueden ser irritantes oculares.
Protección solar en niños:
Debe evitarse la exposición solar directa en menores de 1 año y restringirla en menores de 3 años.
No se deben aplicar protectores solares a menores de 6 meses.
Algunos compuestos incorporados a cremas protectoras solares pueden absorberse a través de la piel del niño y deberían evitarse por ser potencialmente tóxicos. Es conveniente consultar sobre las formulaciones más seguras. |